Los consumidores españoles se mostraron menos pesimistas en mayo sobre
la situación actual y sobre las perspectivas para los próximos seis
meses, lo que indica una mejor disposición para el consumo, según
se desprende del Indicador de Confianza del Consumidor del Instituto de Crédito
Oficial (ICC-ICO), que registró un aumento de 1,2 puntos respecto al mes
anterior.
Este incremento se debió principalmente a que las expectativas de los consumidores
para los próximos seis meses mejoraron, con un ascenso de 1,8 puntos, mientras
que el indicador que mide la situación actual registró un crecimiento
de un punto.
El presidente del ICO, Aurelio Martínez, atribuyó estos resultados
al flujo de datos macroeconómicos positivos publicados en mayo --principalmente
la revisión de las cifras de empleo de la Encuesta de Población
Activa (EPA)--, y aseguró que todo apunta a que el índice volverá
a mejorar el mes que viene, dado que el "no" de Francia y Holanda a
la Constitución europea no tendrá más efectos negativos que
positivos para la economía.
El indicador de expectativas, que se situó en los 98,4 puntos, mejoró
como resultado de una mejoría en las perspectivas sobre la situación
económica del país, de los hogares y principalmente del empleo,
el componente que registró un mayor incremento, de 2,7 puntos.
La economía familiar, sin embargo, es el único componente en el
que los encuestados esperan que la situación dentro e seis meses sea mejor
que la actual, al situarse el indicador por encima de 100 (107,4), mientras que
el mercado laboral sigue siendo el aspecto con expectativas más pesimistas.
Martínez explicó que además que los jóvenes, los consumidores
de las provincias con PIB per cápita más bajo y los residentes en
núcleos urbanos de más de 500.000 habitantes, son los grupos de
población más optimistas.
RETRASO EN LA SUBIDA DE TIPOS.
Los consumidores piensan que los precios crecerán el próximo año
más que el pasado y que subirán los tipos de interés, pero
mantienen sus expectativas inflacionistas igual que en abril y rebajan sus perspectivas
de alza en los tipos, "lo que puede interpretarse como un retraso en el momento
esperado para una subida por parte del Banco Central Europeo (BCE)", precisó
el ICO.
En este sentido, el ICO explicó que la moderación del precio del
petróleo puede haber ayudado a mantener estables las expectativas inflacionistas
lo que, unido al débil crecimiento europeo, explicaría este retraso
en las expectativas de subida de tipos.
Asimismo, mejoran las expectativas sobre las posibilidades de ahorro y de compra
de bienes de consumo duradero --aunque continúan siendo pesimistas-- en
línea con la mejoría en las expectativas del empleo y con el optimismo
respecto al futuro de la economía familiar.