Uno de esos anglicismos que se utiliza mucho en el mundo financiero es el timing:
en síntesis la palabreja viene a significar que a la hora de invertir es tan importante
la decisión sobre en qué posicionarse como el momento en que tomar una posición,
es decir, importa tanto el Qué como el Cuándo.
Posiblemente determinar el momento adecuado es lo más difícil a que nos enfrentamos
los inversores; los tradicionales manuales financieros nos dan algunas indicaciones
al respecto, y si nos atenemos a éstas todo indica hoy que puede haber
llegado el momento clave para invertir en acciones cíclicas, como son las
empresas constructoras y cementeras, las inmobiliarias, las de sectores primarios
o ligados a materias primas (como acerías, petroleras, papeleras...), etc.