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UNA HERRAMIENTA PARA EVALUAR SI LA BOLSA ESTÁ CARA O BARATA.


LaBolsa.com
25 de octubre de 2001 


Hace unos días se hablaba en el foro de que Abbey Joseph Cohen (prestigiosa analista de Goldman Sachs) había revisado al alza su objetivo para la bolsa americana; y Chicharrex 35, uno de nuestros más prestigiosos foristas, comentaba que "la Cohen hace lo mismo que cualquier otro analisto: Mira el índice (o valor), se come un bocata de atún (para inspirarse) y después de entrar en un profundo trance, propone un precio objetivo que esté un 30% - 40% por encima de su valor actual."

Aunque en determinadas ocasiones parece que la teoría de Chicharrex podría ser cierta, en general no puedo estar de acuerdo con ella, y no sólo porque crea que los analistas prefieren el caviar al atún, también porque pienso que los analistas hacen un esfuerzo algo más grande a la hora de hablar sobre valoraciones bursátiles.

Eso sí, realmente ese esfuerzo no es necesariamente espectacular: en la mayoría de los casos se utilizan distintas variaciones de un modelo sencillísimo conocido como "EYG" (Earnings Yield Gap).

Entre sus distintos usuarios se encuentran personalidades como Alan Greenspan (presidente de la Reserva Federal Americana) o Ed Yardeni (jefe de estrategia de Deutsche Bank Alex Brown), y aunque por supuesto no constituye ningún tipo de varita mágica para la inversión en bolsa sí puede servir como una brújula para los que creemos en la inversión a largo plazo.

En los siguientes artículos hablamos de cómo funciona el modelo de valoración del Earnings Yield Gap y señalamos tres maneras distintas de utilizarlo:

· La que hoy están barajando la mayoría de los analistas y que podría suponer un precio objetivo para el Ibex 35 de 11.280 puntos (un 40% por encima del actual).

· La que utiliza el presidente de la Reserva Federal Americana Alan Greenspan, que presenta un objetivo mucho menos optimista pero por encima de los niveles actuales.

· La que utiliza Ed Yardeni, que permite saber que los inversores esperan que los beneficios de las empresas españolas caigan más de un 5% anual en el largo plazo.