Termina la última semana de Septiembre, una semana que nos ha traído mucha
volatilidad en los mercados financieros y un resultado final prácticamente sin
cambios respecto al pasado viernes; se mantiene la preocupación por las "Es"
de las que venimos hablando en LaBolsa.com, si bien esta semana se ha relajado
la tensión sobre los precios del petróleo.
Respecto a las tres "Es" mencionadas (Euro, Energía y Resultados empresariales
-en inglés, earnings-), el comportamiento ha sido dispar durante la semana; sobre
el Euro les decíamos, después de la intervención de los Bancos Centrales de
la semana pasada, que la medida era positiva a corto plazo pero que para que tuviera
un efecto significativo debería venir acompañada de una mejora en los síntomas
de la economía de la Zona Euro. Pues bien, aunque la evolución durante esta
semana podría haber sido más negativa, tampoco ha sido como para aplaudir con
las orejas: en Alemania (la mayor economía de Europa) los precios están creciendo
desorbitadamente este mes, y en Dinamarca siguen dándonos calabazas y el jueves
decidían no incorporarse a la moneda única, si bien este asunto no pasa de tener
un impacto psicológico en la cotización del Euro. Con todo el Euro ha conseguido
mantenerse en niveles similares a los de la semana pasada, y es que los agentes
del mercado temen nuevas intervenciones si el Euro vuelve por sus niveles naturales.
En definitiva la intervención está prolongando sus efectos (positivos en general
para todos), aunque la semana que viene se enfrentará a distintas citas importantes:
en Goldman Sachs destacan los datos de confianza empresarial y los precios a la
producción en la Zona Euro, y, como no, la reunión del B.C.E. el jueves.
El petróleo por su parte nos ha traído alegrías; el anuncio de que EE.UU.
sacará al mercado sus reservas estratégicas, la posibilidad de que la U.E. también
lo haga y la buena predisposición del mayor productor de crudo de la OPEP (Arabia
Saudita) a incrementar la producción, han tranquilizado parcialmente a los mercados,
aunque los más pesimistas siguen viendo, nunca mejor dicho, un negro futuro (algunos
hablan de que el precio del petróleo aún podría aumentar más del 100%). Pero
el verdadero protagonista de la semana ha estado en la evolución de los resultados
empresariales: una vez más ha sido éste un factor decisivo en EE.UU; más de
uno habrá pensado el viernes, viendo el gráfico de la cotización de Apple Computer,
que ésta había realizado un split (el valor caía algo más del 50% a media sesión,
después de anunciar peores resultados de lo esperado por el mercado). También
ha habido en este aspecto noticias positivas, como era el caso de la industrial
Procter & Gamble, si bien con el nerviosismo reinante estos días en los mercados
las noticias negativas están pesando mucho más en las decisiones de inversión.
En positivo destacamos que, al menos, la temporada de "advertencias" empresariales
está llegando a su fin; aunque el relevo lo tomará la publicación de resultados
reales (no ya estimaciones) del tercer trimestre de este año, es de esperar que
las nuevas noticias no sean tan malas (por cuanto las empresas han contado con
el período de advertencias para avisar a los mercados).
En España hemos vivido una semana de bastante animación, no sólo por los
aspectos comentados sino por un buen número de interesantes noticias corporativas:
destacamos los rumores de fusión Endesa - Iberdrola, la nueva O.P.A. sobre Hidrocantábrico,
la reaparición del Barón Frère en el accionariado de FCC, el anuncio de la salida
a bolsa de Telefónica Móviles y la entrada en el IBEX 35 del Grupo Prisa (que
se materializa el lunes 2 de Octubre). Además el lunes comienza a cotizar la
nueva Carrefour, hecho que podría servir para que los inversores retomaran
su atención en una cadena de supermercados que tiene un prometedor futuro, y
ese mismo día empieza el período de suscripción para la salida
a bolsa de Ono.
Para la semana que viene los analistas de LaBolsa.com se muestran de nuevo
pesimistas (otra vez el 80% espera una evolución bursátil negativa, si bien
también hoy el que escribe se apunta al lado de los optimistas). Y hoy también,
a los que creen que los economistas tendemos a equivocarnos, les informamos de
que entre los informáticos los votos se reparten al 50%, mientras que los diseñadores
se muestran, al 100%, pesimistas.
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