La bolsa española ha vivido
una de las peores semanas de su historia ... los inversores están nerviosos tras
los continuos avisos por parte de las compañías que apagan las expectativas de
los mercados, al considerar que las estimaciones de resultados son excesivamente
optimistas.
Para colmo, la crisis en el Oriente Medio ha supuesto otro importante factor de
incertidumbre, provocando momentos de pánico. Los operadores temieron por un recorte
de la producción de petróleo en la zona, con lo que el crudo se disparó de nuevo
cotizando a un nuevo record histórico, por encima de los $35.
Consecuencia inmediata, el temor a una recesión que hizo caer a las bolsas, afectando
a todos los sectores. En el mercado de divisas, el dólar
se apreciaba en su calidad de moneda refugio.
Las cotizaciones se han visto arrastradas por la corrección de bancos y TMTs (Tecnológicas,
Medios y Telecomunicaciones), hemos presenciado un movimiento hacia los valores
más seguros.
Destacar la caída de las tecnológicas, con las filiales de Telefónica, como Terra,
TPI, etc. muy castigadas por
los inversores. Como principales noticias corporativas destaca Telefónica, que
en los días previos a la salida a bola de su filial de móviles ha anunciado un
acuerdo definitivo con Motorola
por el que amplía significativamente su presencia internacional en esta división,
movimiento valorado positivamente por los analistas.
Los bancos españoles también han sido objeto de ventas, al conocerse
que muchas empresas de la nueva economía están teniendo dificultades
para hacer frente a sus enormes deudas.
Las eléctricas vuelven a protagonizar rumores
de mercado, después de presenciar avances en una hipotética fusión de Iberdrola
con Endesa, durante la semana hemos conocido la reacción por parte de Repsol-Gas
Natural, que ven su posición competitiva muy amenazada ante la unión de las dos
eléctricas y está estudiando una contraoferta.
Las carteras han girado rápidamente hacia los valores defensivos. Durante los
momentos de crisis, el dinero suele buscar cobijo en los activos de renta fija,
que subieron en los tramos más cortos, anticipando que el descontrolado nivel
alcanzado por el petróleo puede provocar una recesión mundial y por tanto obligará
a los Bancos Centrales a suavizar
sus políticas monetarias.
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