La incertidumbre en la elección de un nuevo presidente para
los EE.UU. y las malas noticias para determinados valores tecnológicos han llevado
a que la semana termine con pérdidas para la mayoría de las bolsas internacionales,
destacando en negativo las fuertes caídas del mercado Nasdaq
americano y de nuestro IBEX 35.
La gran historia de los últimos días ha sido el inesperado retraso
en la elección de un nuevo presidente para los EE.UU. La incertidumbre y
el suspense son algo que nunca ha gustado nada a los mercados financieros, y
ello ha quedado patente esta semana. Particularmente doloroso para los inversores
ha sido el hecho de que muchos esperábamos que el final de las elecciones diera
paso a una recuperación de las bolsas internacionales, especialmente si el ganador
era -como parecía cantado- George Bush. Parece que en este frente tendremos
que seguir esperando, máxime con la guerra de procesos judiciales que parece
estar fraguándose tanto si se proclama como ganador definitivo a Bush o a Gore.
Para contribuir en negativo a este escenario esta semana el Euro
ha vuelto a dar muestras de su extrema debilidad, algo que resulta dañino
tanto para los europeos como para el motor de la economía mundial, EE.UU.
Desde LaBolsa.com seguimos insistiendo en que mientras el Euro no dé síntomas
de encarrilar una recuperación sostenida, las perspectivas no son halagüeñas
para las bolsas europeas (entre ellas la nuestra); de momento desde Goldman
Sachs nos insisten hoy en su idea de que el crecimiento
económico se está suavizando en Europa y que por tanto podríamos entrar
en una fase de recortes en los tipos de interés (algo que si no vemos la esperada
recuperación del Euro podría retrasarse indefinidamente).
Rizando el rizo esta semana otra de las grandes preocupaciones de los economistas
durante este ejercicio ha vuelto a primera plana: el precio del petróleo ha
vuelto a experimentar notables alzas en vísperas
de la reunión de la O.P.E.P. de este fin de semana; confiamos en que tras
la reunión vuelva cierto nivel de tranquilidad a los mercados y se confirmen
las expectativas de una reducción paulatina en los precios del crudo, algo que
también será requisito para que veamos este año una vez más el
famoso rally de final de ejercicio.
En el ámbito empresarial la semana ha traído fuertes recortes en los valores
ligados a TMT (tecnología, medios de comunicación y telecomunicaciones), los
que más vienen pesando en los índices últimamente. Noticias como los malos resultados
publicados en EE.UU. por el gigante Dell Computer, los rumores sobre este mismo
aspecto en el gigante de las telecomunicaciones Vodafone, el posible retraso
en la subasta UMTS de Suiza o el anuncio en España de que se
permitirá el acceso de terceros a la red de las compañías de telefonía móvil
(algo que pensamos no debiera ser especialmente dañino para Telefónica
Móviles, por cuanto se trata sólo de una posibilidad y no una imposición)
han estado detrás de este mal comportamiento, que en España se ha notado especialmente
en valores como Amadeus o Zeltia.
Además en nuestro país hemos vivido las positivas publicaciones de beneficios
de empresas como Endesa, Repsol
y ACS (una de las constructoras de las que más positivamente les hablábamos recientemente),
la cada vez mayor posibilidad de que le salga un competidor
de peso a Gas Natural (y con ella a Repsol)
a través de Cepsa o el nuevo cambio
de ponderaciones en el índice IBEX 35.
Para la semana que viene nos esperan citas clave en los EE.UU (y por extensión
para todo el mundo, no nos engañemos): sobre todo las cifras de inflación y
la reunión de la Fed (básicamente por los comentarios que emita, no se esperan
cambios en los tipos de interés). Además habrá también reunión del B.C.E. (no
se espera subida de tipos, pero si continúa la debilidad
del Euro ésta no es descartable) y cifras de inflación en países importantes
como Francia.
Nuestros analistas presentan una perspectiva pesimista en su mayoría para las
próximas sesiones (si bien una vez más el que escribe encara la situación con
optimismo, difícilmente las cosas pueden ir peor); para los que creen que los
economistas tendemos a equivocarnos, hoy hay malas noticias: nuestros informáticos
también ven las cosas con pesimismo.