Antonio Iruzubieta
Analista Financiero Europeo miembro del Instituto Español de Analistas
Financieros.
Desde 1.994 ha desarrollado su actividad profesional en los mercados financieros
como gestor, asesor de patrimonios y analista independiente. |
METALES PRECIOSOS
El sector empresarial cotizado especializado en Metales Preciosos, registró sus niveles máximos de cotización en el primer trimestre del año y desde entonces ha perdido cerca de un 30% de su capitalización. Mientras, el precio de su principal subyacente, el Oro, ha descendido un leve 14%.
Existe una correlación histórica entre los precios de los metales preciosos y los de las empresas del sector que, aunque no se conforma sincrónicamente, es muy útil para extraer ideas de inversión y anticiparse a los movimientos.
El análisis estadístico del comportamiento relativo entre ambos, muestra que los movimientos de los precios de las acciones tienden a anticiparse a los movimientos de sus subyacentes. Es decir, cuando las cotizaciones de las empresas comienzan a recuperar posiciones, el precio del Oro suele presentar una tendencia neutral o bajista que se corrige con el paso del tiempo, para eventualmente revertir su tendencia y subir. Sucede de igual manera a la inversa.
El castigo sufrido por las acciones ha sido intenso y se ha acelerado de forma especial en las últimas sesiones de contratación. Los niveles de cotización de numerosas compañías son similares a los que tenían cuando el precio del Oro se cambiaba por $650 la onza, pero con la particularidad de que el Oro hoy cotiza un 35% por encima y cerca de los $900 por onza.
Los mercados de valores son imperfectos y sobre-reaccionan con frecuencia desplazando las cotizaciones mucho más allá de su valoración real, tanto al alza como a la baja. En esta ocasión, y especialmente durante mayo y junio, los mercados financieros han sido dirigidos por el factor miedo -derivado entre otros del alto precio del crudo, el pinchazo inmobiliario y la crisis financiera- y han sufrido una de las caídas más abruptas de su historia. En este proceso de ventas generalizadas, el sector de Metales Preciosos no se ha librado.
Técnicamente, el aspecto del índice sectorial, XAU, es muy interesante. Ha caído hasta las inmediaciones de los 140, desde el nivel 210 conseguido en marzo, y se ha detenido en una zona relevante desde el punto de vista del análisis de largo plazo. El área de los 140 puntos actuó como una fuerte resistencia, que después de haber sido probada sin éxito en cinco ocasiones en los años 1984, 1985, 1987, 1994 y 1996 respectivamente, finalmente se superó con decisión el pasado mes de agosto de 2007. Ahora esa misma zona de precios ha contenido el reciente varapalo de ventas.
Por otro lado, el sentimiento de los inversores respecto del sector está verdaderamente deprimido, la demanda de inversores finales es prácticamente inexistente y mientras, el miedo a que se intensifiquen las pérdidas genera más ventas. Mientras, los operadores avezados están dedicándose a comprar estas caídas. El entorno psicológico actual es similar al que reinaba en al año 2.000, cuando se inició el rentable tramo alcista 2.000-2.008 que acumuló un 420% de rentabilidad -desde 40 hasta 210 puntos-.
La probabilidad de formación de suelos de mercado y giros alcistas posteriores aumenta exponencialmente cuando se reúnen los requisitos necesarios. Durante los pasados dos meses y utilizando esta misma metodología, hemos detectado giros sectoriales de mercado tan importantes como el financiero, el sector de refino o el gran giro bajista del sector de grandes petroleras.
Ahora observamos que la estructura desplegada por los precios del sector Metales Preciosos, tanto como las lecturas técnicas, el sentimiento y la estacionalidad (entre agosto y la primera quincena de septiembre se centra la temporada de mayor fortaleza para el sector) se encuentran alertando de la posibilidad de comenzar un proceso alcista durante las próximas sesiones.
Simultáneamente, el precio del metal, Oro, debería continuar a la baja en un proceso de corrección técnica de todo el tramo alcista 2001-2008 con dirección al entorno de los $760 por onza. Un escenario así de negativo para el subyacente de muchas empresas ahuyenta a los inversores lejos de comprar las acciones del sector, más bien obliga a muchos ya en perdida a vender para evitar lo que intuyen serán males mayores. Según la teoría de la opinión contraria conviene ir desarrollando estrategias compradoras.
Analizadas las empresas más relevantes dentro del sector, tanto junior como senior, pondremos a trabajar la cartera tan pronto como nuestros sistemas de inversión desencadenen señales de compra. Esperando suculentas rentabilidades en las próximas semanas me despido.
Sugerencias y comentarios en analisis@mundivia.es
Antonio Iruzubieta.
CEFA. Certified European Financial Analyst
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