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EL PAPEL TODO LO RESISTE
Por eso, tiene un uso tan desprestigiado tal vez. Por eso lo malgastamos.
Sin embargo, aprendimos a leer en él y tras aprender a leer vinieron el resto de los conocimientos técnicos y culturales que poseemos la mayor parte de los occidentales que no hemos podido aprender a base de seguir a un maestro o maestra padre/madre que nos guíe por la senda del conocimiento. Conozco a quien aprendió casi todo de su abuelo a la vez que asistía a clase y el resultado fue magnífico bajo mi punto de vista, pero esa es otra historia.
Lo cierto es que este es un foro de Bolsa y aquí casi todos estamos hablando de Bolsa. Es más, hablar de otros campos puede ser molesto para los lectores y nada más alejado de mi voluntad.
Sobre el papel debemos escribirnos más de uno y más de dos de los planteamientos que nos hacemos (sobre Bolsa, sobre vida). Por ejemplo, porque si el papel leído no se sostiene, siempre podemos reciclarlo y escribir otro o guardarlo para reflexionar otro día sobre nuestros estados de ánimo y nuestras opiniones pasadas lejos de la pasión, motor que mueve el mundo.
Propongo que sobre un papel nos planteemos:
1.¿Qué tipo de análisis voy a seguir?
Yo, el técnico, pero para descubrir bandas de operación alcista o bajista y no para encontrar precios justos ni fórmulas o números mágicos. Eso sí, el fundamental no lo pienso despreciar porque si bien no lo utilizo casi dado que opino que los datos reales de las empresas no son accesibles para mí por más que me digan lo contrario desde uno y otro lugar. Eso sí, si algún dato fíable cae en mis manos, no lo desprecio y lo utilizo siempre para el largo plazo (o sea, para que el valor lo vendan mis niñas si ellas quieren cuando yo me muera o bien lo venda yo si necesito el dinero para algo aún más serio o porque lo que fue de un modo, ahora sea de otro). Si alguna vez interpreto que una compañía por fundamentales vale menos de la mitad del precio al que cotiza, no entro en ella ni en posición larga ni en posición corta. ¿Por qué? Porque pienso que en la formación de precios de esa compañía interviene mucho más la mentira que la verdad y yo no pongo mi dinero cerca de un mentiroso o bajo su control. Además, no me pongo largo en compañías bajistas ni corto en compañías alcistas. Eso lo hacía cuando yo era más joven y tenía más capacidad. A mis 33 años, ya estoy muy cascado para hacer eso.
2.¿Para qué he venido al mundo de la Bolsa?
Yo, para ganar lo que el depósito sin riesgo no me da y así, conseguir batir a la inflacción que yo estimo como real más un cinco por ciento aproximadamente. Eso cuando me meto en el mercado. Cuando me limito a observarlo pacientemente, lo que hago es esperar a que el mercado esté tirando los billetes para entrar a recogerlos. Asumo que eso desde que empecé ha pasado sólo dos veces: en la crisis del 98 y el el desgraciado 11 – S. Puede que no vuelva a ocurrir y no lo deseo tampoco. Sólo que si ocurre, no lo voy a despreciar.
3.¿Qué me puede pasar si me equivoco en Bolsa?
A mí, me puede llegar a costar el sueldo de dos meses en el transcurso de un año. Lo que es lo mismo, que ese año, a pesar de tener inversiones aquí y allá con una tasa de retorno fija, tenga que vivir de mi sueldo y conformarme con no incrementar mi patrimonio más allá de lo que lo hubiera hecho si yo no tuviera ni un duro invertido ni en Bolsa ni en nada. Más allá de esta potencial pérdida no sé qué hay. Sencillamente porque los STOP los tengo bien puestos pero no sólo para una curva de precios u otra sino también para el límite de operaciones anuales. Es más si un año ya he perdido todo lo que tenía que perder ya no opero más. Me ocurrió en el año 2003. Llevo operando desde 1998.
No voy a considerar que he fracasado si pierdo en Bolsa. Simplemente, no he encontrado el lugar donde debo estar. Tampoco me pondré eufórico si gano. Simplemente he tenido la enorme suerte de estar donde puedo estar.
4.Por último: ¿De quién me fío en la Bolsa?
De todo el mundo. Si tienen una teoría y se molestan en compartirla conmigo, lo más probable es que no sea un 100 % descabellada. Nadie es tan tonto de dedicar su tiempo a compartir algo que no tiene ningún sentido.
De nadie. Nunca hago lo que me dicen ni lo que me mandan ni siquiera lo que hacen los demás. Sencillamente porque ellos son ellos y yo soy yo y cuando yo esté alegre ellos podrán compartir mi alegría como compartirán mi decepción cuando esté triste, pero su vida y la mía siguen y siempre por caminos paralelos. Si tampoco van a compartir ni mi alegría ni mi decepción, mucho menos los sigo.
Y un principio muy importante: “Sé que piso un terreno resbaladizo, lleno de minas, cuchillas, peligros, enfermedades y miserias. Sé que si estoy aquí es porque quiero y que me puedo ir cuando quiera. Sé que cuando entro en una timba, el croupier tiene las cartas marcadas y yo no conozco las marcas, pero nadie me obliga a jugar. Así, no me quejo y lo apruebo ante el Todopoderoso, pero siempre escuchando al capitán Furillo, tengo mucho cuidado ahí fuera.”
Un saludo.
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