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Jartá de llorar picando cebolla. Listo el guiso, me pongo la gabardina
y salgo a la calle en busca de minifalderas y ombligeras.
Entiéndame, un hombre tiene sus necesidades y la naturaleza le brinda las posibilidades para satisfacerlas cuando lo estime oportuno.
Cuanta cucaracha estúpida suelta por el mundo.